Soberbio Dylan, tozudo Knopfer (Milan, 14 de noviembre 2011)
Gran concierto de Knopfler y Dylan el pasado lunes 14 en Milán. Cierto es que el público se encontraba muy segmentado entre fans de uno y otro (con clara preferencia por Bobby), pero los que acudimos a ver a dos colosos de la música moderna tocando en una sola velada, nos fuimos más que satisfechos. Una pena que no vengan a tocar a España. Seguramente, la oportunidad de ver a estos gigantes en un mismo escenario se agote cuando termine la gira.
Lleno absoluto en el Mediolanum Forum. Mark Knofpler abrió el concierto de forma contundente, interpretando una de sus mejores canciones como solista: What it is, single de su segundo disco como solista, Sailing to Philadelphia. Durante la hora larga que tocó, quedó constatado su virtuosismo con cualquier guitarra y la inmensa calidad de su banda. Por contra, Knopfler sigue obcecado en olvidar sus mejores canciones con Dire Straits. Es comprensible que hoy por hoy prefiera tocar su nuevo material, pero mostrarse tan reacio a interpretar Sultans of swing, Romeo and Juliet o Money for nothing es motivo de consternación para el público. De hecho, los mejores momentos de su parte del concierto fueron Brothers in arms (clásico de culto) y So far away. Sailing to philadelphia y Song for Sonny Liston también dieron la talla entre un repertorio desgraciadamente mediocre.
Tocaba cambio de escenario y el público aguardaba impaciente la llegada del “poeta del rock”, como anunciaron por los altavoces. Grata sorpresa e inmensa alegría cuando se encendieron las luces del escenario: Dylan, guitarra eléctrica en mano, se disponía a interpretar Leopard skin pill-box hat al lado de Mark Knofpler, encargado de la (sublime) guitarra solista. Tocó Mark también en It’s all over now, baby blue y Things have changed, y aprovechó la oscuridad entre canción y canción para hacer mutis por el foro. Simplemente desapareció. Pero ahí estaba Dylan, moviéndose, animado y alegre, disfrutando con la armónica, la guitarra y el órgano. Hecho insólito: en All along the watchtower, penúltima canción del concierto, Dylan se permitió el lujo de hacer dos solos de guitarra (limitados, claro está, pero solos al fin y al cabo). También con la armónica y al órgano fue Bobby generoso: tocó con ímpetu y gozó mientras el público se deleitaba con su banda, cada día más rockera. Impecable el repertorio de Dylan: hubo representación de todos los discos importantes (enfatizando Highway 61, evidentemente el disco favorito de Bob, del que tocó Desolation Row, Like a rolling stone, Ballad of a thin man y Highway 61). Magnífica la interpretación de Simple twist of fate. Las canciones “nuevas” que tocó, son ya oficialmente clásicos de su discografía: Spirit on the water, The leeve’s gonna break, Thing have changed y Thunder on the mountain. Lo mejor del concierto, sin duda, la preciosa interpretación de Desolation row, muy parecida a la que hemos podido escuchar en MTV Unplugged.
Lo único que se echó en falta, aunque era previsible, es que Dylan y Knopfler se atrevieran a tocar algunas de las canciones de Slow train coming o Infidels. Parece complicado que lleguemos a ver semejante maravilla, pero quién sabe.
(Crónica escrita por Enrique Esteban).